¿Tienes algún dilema filosófico? Entonces este sitio en Nueva York te interesa

¿Tienes algún dilema filosófico? Entonces este sitio en Nueva York te interesa

A todos nos acucian cuestiones filosóficas de difícil solución. ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué hacemos aquí? ¿Cómo puedo saber si algo está bien o mal? ¿Existe el verdadero altruismo o todo es egoísmo disfrazado?

Éstas y otras cuestiones fueron las que atrajeron a una multitud de personas inquietas a nivel filosófico a un puesto abierto en el metro de Nueva York llamado Pregúntale a un filósofo (“Ask a Philosopher”).

Ask a Philosopher

En la entrada del metro de la ciudad de Nueva York (entre la 57 y 8) hay una larga cola de persona que esperan resolver dilemas filosóficos diversos o cuestiones existenciales de gran calado.

Otros se detienen para explicar sus penurias, buscando consuelo, como quien llama al teléfono de la esperanza o acude a un psicólogo, pero a la vez espera una solución con mayor marchamo intelectual, tipo Nietzsche o Schopenhauer. Por ejemplo, ¿cómo puedo ser más feliz? ¿Por qué nada me llena?

Nadie había previsto el éxito que iba a tener este puesto levantado aquí como el último esfuerzo de divulgación pública de la American Philosophical Association.

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Si estás en una crisis espiritual, acudes a un rabino, por ejemplo. Si tienes inquietudes psicológicas, puedes buscar un terapeuta. Pero ¿qué hacer si no sabes muy bien dónde encajas en este mundo y estás cansado de llevar esa carga solo?

O ¿qué tal un debate sobre cuán real es lo que nos rodea o nosotros mismos? ¿Por qué no hablar de Matrix? ¿O de Rene Descartes y su «pienso, luego existo»?

El éxito de Pregúntale a un filósofo pone en evidencia que hay espacio para la filosofía en la calle de una gran ciudad como Nueva York. Que hay mucha gente con inquietudes intelectuales y zozobras emocionales que necesita compartir con alguien. Y que, en definitiva, una vez decidimos viajar en metro por la Gran Manzana, quizá podamos dedicar un rato antes de hacerlo a viajar con el intelecto y no solo con el cuerpo.

Fuente: diariodelviajero.com