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Propensos a la gota: qué precauciones tomar en agosto

El verano, y especialmente agosto, cuando más calor hace y más excesos cometemos, es una época muy propicia a los ataques de gota, por lo que conviene poner cuidado especial en evitarlos 

Según un comunicado de la Sociedad Española de Reumatología (SER), el verano es una estación especialmente sensible para las personas propensas a padecer ataques de gota. Entre los principales motivos, la SER cita el elevado calor, y los excesos con el alcohol y determinados alimentos, todos ellos responsables de la subida de las concentraciones de ácido úrico en la sangre, lo que se conoce como hiperuricemia.

¿Qué es la gota?

La gota es una enfermedad muy molesta que se produce por una combinación de factores que van desde la genética al sedentarismo y la mala alimentación. Se caracteriza por manifestarse en episodios de dolor agudo, que vienen provocados por la cristalización del ácido úrico de la sangre en forma sales de sodio. Estos cristales, en forma de agujas, se acumulan en las articulaciones generando un intenso escozor de tipo artrítico.

Normalmente las principales manifestaciones son un enrojecimiento y un repentino y desgarrador dolor en el dedo gordo del pie, ya que allí tienden a acumularse los cristales. Ahora bien, el resto de articulaciones también pueden verse afectadas, como asimismo los riñones, lugar donde se retienen los cristales de ureato sódico, cosa que aumenta la probabilidad de que deriven en cálculos renales.

¿Por qué se da la gota?

Existen factores genéticos que hacen que el metabolismo de las proteínas en determinadas personas se más tendente a acumular en la sangre ácido úrico, que normalmente se expulsa en la orina junto a la urea. Las personas propensas no hacen la transición hacia la orina de manera tan rápida, o bien producen más ácido úrico que urea como subproductodel ciclo del nitrógeno, con lo que en función de la alimentación que tengan, el tipo de vida que lleven o el nivel de deshidratación que padezcan, pueden incrementar sensiblemente las concentraciones de ácido úrico plasmático, con el consabido riesgo de que precipite si supera determinados niveles.

A este respecto, numerosos estudios determinan que entre las poblaciones de la Polinesia es mucho más frecuente que, por ejemplo, entre los aborígenes australianos, a pesar de que estos siguen una dieta mucho más rica en purinas, los compuestos nitrogenados que generan más ácido úrico como subproducto. También en Estados Unidos se ha podido comprobar que las personas negras la padecen más que los caucásicos, a igualdad de dietas. Y para terminar, es una enfermedad sobretodo de hombres, que la padecen hasta ocho veces más que las mujeres; es decir que viene ligada por el cromosoma Y.

Ahora bien, la alimentación también influye poderosamente, pues una persona propensa con buenos hábitos no tiene por qué sufrir ataques, y es muy posible que jamás sepa de su propensión. En cambio, aquellos que abusan de los productos proteicos ricos en purinas, o bien de grasas saturadas o azúcares, tienen mucha mayor probabilidad de ver incrementados los niveles de ácido úrico en la sangre (hiperuricemia) hasta concentraciones que rozan el ataque de gota.

Eventualmente el calor en exceso que nos deshidrata, así como tomar mucho café o bebidas alcohólicas, que son diuréticas y producen procesos inflamatorios, aumentan el riesgo de crear una hiperuricemia plasmática. Se da la circunstancia de que estos tres factores (mala alimentación, deshidratación y abuso de alcohol y bebidas excitantes) se suelen juntar en verano, por lo que es imperativo entre los propensos a la gota seguir las siguientes recomendaciones. 

Cristales de ureato sódico en el fluido sinovial de una articulación vistos con luz polarizada. Imagen: Bob James Galindo.
Cristales de ureato sódico en el fluido sinovial de una articulación vistos con luz polarizada. Imagen: Bob James Galindo.

Cómo prevenir la gota en verano

  • Beber abundante agua, con el fin de mantener el nivel de hidratación del plasma alto y así diluir posibles concentraciones de ácido úrico.
  • Evitar el exceso de café en las horas de más calor, y sustituirlo por descafeinado.
  • Evitar el alcohol en situación de abuso, especialmente durante las horas de calor.
  • Abolir el consumo de cerveza, ya que la levadura es rica en purinas.
  • Se aconsejan los lácteos en general, ya que son bajos en purinas y en azúcares, aunque mejor si son desnatados.
  • En el campo de las carnes, lo mejor es limitarse al pollo.
  • En cuanto a pescado solo el blanco, siempre que se no sea excesivamente graso.
  • La patata, el pan, el arroz, la pasta y otros derivados de cereales bajos en purinas sin aconsejados, pero hay que optar cereales integrales.
  • Las legumbres pueden tomarse pero limitadas a una vez por semana. La más recomendada es el garbanzo, ya que es la que menos purinas aporta.
  • Las frutas deben tomarse en abundancia siempre naturales y en pieza.
  • En materia de grasas optar siempre por los aceites vegetales ricos en ácidos monoinsaturados, entre los cuales el de oliva es el mejor.

Qué alimentos evitar

  • Las carnes rojas: son uno de los mayores aportes de purinas, sobre todo las de caza.
  • El marisco en general: demasiado rico en purina. Debe evitarse completamente.
  • La casquería: vísceras, riñones, cerebro, corazón, hígado, etc. no son aconsejables por sus altos porcentajes de purinas.
  • Pescado azul: sardinas, anchoas, salmón, atún, bonito, caballa, melva canutera y todo tipo de pescado azul en general, es muy saludable por su riqueza en ácidos grasos omega-3, pero está desaconsejado porque generan altos porcentajes de ácido úrico. Las conservas de pescado azul también deben evitarse.
  • Espinacas, espárragos, setas y champiñones, puerros, coliflor, rábanos: el motivo es que son las verduras más prolijas en purinas.
  • Mantequillas, foie, patés, etc.
  • Bollería industrial.
  • Zumos de frutas: no son aconsejables por su aporte en azúcares, especialmente los industriales.
  • Almíbares.
  • Escarchados.
  • Salsas.
  • Chocolates y derivados ricos en grasas y azúcares.

Fuente: eldiario.es

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