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Mucho cuento en el norte de Gales

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Prados interminables donde las ovejas campan a sus anchas, pueblos de cuento, espléndidos castillos medievales y una embriagadora mezcla de montañas y mar. El norte de Gales es una de las zonas más turísticas y, sin embargo, más desconocidas del Reino Unido.
Primavera y verano son las mejores estaciones para recorrer esta genuina región de lugares históricos y secretos locales al oeste de Reino Unido. Lanzamos el decálogo imprescindible en la agenda del viajero que quiera conocer lo mejor de Gales.

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1. Castillo de Conwy. Un conjunto icónico en esta tierra de los castillos que cuenta con más de 600 fortalezas en su extensión. Tanto el castillo de Conwy, construido sobre una roca bajo el mandato del rey Eduardo I (1272-1307) a finales del siglo XIII, como la ciudad amurallada de casi una milla de largo son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Veintiuna torres y tres puertas salpican esta arquitectura militar ideada para contener a los invasores, que recomendamos patear desde los alrededores. Merece la pena admirar todos los puntos de vista posibles.

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2. La casa más pequeña de Gran Bretaña. Sin movernos de Conwy, al noroeste de Gales, se abre camino un precioso paseo por la calle principal, repleta de tiendas y agradables cafés que venden productos locales, como el chocolate artesano de Baravelli’s. El Castle Hotel, instalado en una antigua posada centenaria, es un gran lugar para tomar algo de comer. Pero uno de los atractivos más curiosos es la casa más pequeña de Reino Unido. Deshabitada desde el siglo XVI, se ha convertido en parada turística obligatoria por sus reducidas dimensiones. Robert Jones, un pescador de 190 centímetros, fue el último inquilino expulsado por el riesgo de vivir en sólo tres metros de ancho por dos de alto. Hoy puede visitar su interior durante unos minutos si paga una libra -un euro y medio al cambio-. No olvide fotografiarse con la guía turística que lleva el traje tradicional galés a las puertas de esta diminuta morada de color rojo.

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3. Un pueblo de récord. Y siguiendo con lugares anecdóticos, nos detenemos en el impronunciable Llanfairpwllgwyn- gyllgogerychwyrn- drobwllllanty- siliogogogoch –no lo intenten, ni siquiera los galeses lo consiguen-. Se trata del pueblo con el nombre más largo de Europa. No tiene mucha más explicación que un fin promocional y turístico. De hecho, numerosos visitantes se desplazan hasta este lugar sólo con el objetivo de hacerse un selfie junto al cartel de la estación de tren o a la entrada del centro comercial. Traducido, significa La iglesia de María en el hueco del avellano blanco cerca del feroz remolino y de la ermita San Tysilio de la cueva roja. Vamos, el mejor sitio para citarse con alguien…

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4. Snowdonia en tren. Más de 40 kilómetros de ferrocarril de vía estrecha para explorar la belleza del Parque Nacional de Snowdonia, donde se encuentran la montaña más alta de Inglaterra y el lago natural más grande de Gales. Con casi 200 años de historia, Ffestiniog & Welsh Highland Railways todavía opera con vagones originales y máquinas de vapor. Este pintoresco viaje atrae a 400.000 pasajeros cada año. Los históricos trenes se mueven entre pastos tranquilos, frondosos bosques, lagos y cascadas que permiten al viajero relajarse con vistas espectaculares de fondo. La compañía ferroviaria más antigua del mundo aún en funcionamiento le llevará desde el puerto de Porthmadog a la ciudad de Blaenau Ffestiniog. Como pasajero, podrá disfrutar del servicio de buffet, tentempiés, refrescos y cervezas de elaboración local. Hay primera clase.

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5. El colorido Portmeirion. Puede encantarle o aborrecerlo pero, sin duda, este lugar levantado por Sir Clough Williams-Ellis no le dejará indiferente. «Valora el pasado, adorna el presente y construye el futuro» fue el lema de este singular arquitecto que imaginó un pueblo al estilo Mediterráneo y pasó 50 años de su vida construyéndolo –puso la última piedra ya nonagenario-. Situado en su propia península privada, todas las cabañas de colorines se utilizan como suites de hotel. Para entrar en esta zona peatonal sin habitantes de fantasiosa decoración es preciso pagar entrada. Abre todos los días, desde las 9.30 hasta las 19.30 horas. La edificación más importante, el Hotel Portmeirion, fue destino predilecto de Los Beatles para celebrar sus fiestas privadas. Este pueblo ha sido, además, escenario de la serie El Prisionero. Puede pasar una noche con alojamiento para dos personas con media pensión por 130 libras (unos 180 euros). Un emplazamiento donde le costará distinguir realidad de ficción: quizá sea el pueblo más extraño jamás concebido.

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6. Halen Môn y sus sales ‘gourmet’. La visita a la Compañía Anglesey Sea Salt, de reputada fama internacional, será uno de sus mejores recuerdos gastronómicos. Las sales puras, nítidas y repletas de matices al fusionarse con alimentos dulces encandilaron a Ferran Adrià para el desaparecido El Bulli y tienen entre sus mayores fans al Presidente de EWUU, Barack Obama. «Todo comenzó con un cazo de agua de mar en nuestra cocina familiar. A medida que hervía lentamente y los delicados cristales comenzaron a formarse, supimos que habíamos creado oro culinario. El resto, como dicen, es historia», explican los responsables de Halen Môn. 30 años después del nacimiento de este pequeño negocio familiar, distribuyen en 22 países y a algunos de los restaurantes más top del mundo.

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 7.Llandudno, alma victoriana. No podemos pasar por alto la zona costera de Llandudno, también ubicada en Conwy. Un pueblo vacacional victoriano perfecto para dejarse llevar por el sonido del mar a lo largo del paseo marítimo. Se trata de un lugar con encanto, donde Lewis Carrol, autor de Alicia en el país de las maravillas, conoció a la niña que inspiró la obra. De ahí que una estatua gigante de la protagonista del cuento presida este punto de veraneantes.

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8. Porthmadog. Orgullosos de su pasado ligado al mar, los galeses cuentan con un Museo Marítimo en Porthmadog que repasa su próspera construcción naval en el siglo XIX o la histórica reputación del comercio de pizarra. Una interesante colección para los amantes de la navegación y de la fotografía. Pero esta ciudad portuaria también es un refugio fantástico para irse de tiendas y restaurantes. Preciosa la estampa de los barcos y yates atracados.

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9. El puente colgante de Menai. Precisamente para aficionados a las fotos, la del Menai Suspension Bridge resulta indispensable. Se trata de uno de los primeros puentes colgantes modernos, que servía en su origen para llevar la correspondencia de Londres a Dublín. Su construcción comenzó en 1819 y se completó siete años después. Al otro lado del estrecho, frente a Anglesey, se encuentra otro de los espectaculares castillos medievales de visita obligada: Caernarfon, también construido por Eduardo I entre 1283 y 1301, y que comparte con el de Cowny el título de Patrimonio de la Humanidad. Entre sus paredes se produjo la investidura del último príncipe de Gales (1969), título que aún hoy ostenta el hijo primogénito de la soberana, Carlos de Inglaterra.

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10. Pubs para galeses auténticos. Gales es un pueblo resistente y orgulloso. Y eso se percibe en su pasión por deportes como el fútbol, el cricket y el rugby, capaz de paralizar el ritmo del país. La selección galesa goza de un enorme éxito: ha ganado el torneo de las Seis Naciones en veinticuatro ocasiones y se ha clasificado para todas las Copas del Mundo. Si hay partido cuando viaje, le recomendamos disfrutar de las emociones en uno de los múltiples pubs tomando cerveza Brains –de las más recomendables, según Turismo de Gales-.

Fuente: Ocholeguas

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