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Holanda con un guía llamado Vincent Van Gogh

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Siguiendo sus cartas, apuntes y dibujos, recorremos los escenarios más emblemáticos de la vida del pintor en su país de origen cuando se cumplen 125 años de su muerte.

No es ningún secreto que Vincent Van Gogh es uno de los artistas más significativos de la segunda mitad del siglo XIX. Para comprobarlo, sólo hay que visitar en los Países Bajos el Kröller Müller Museum, en mitad del Parque Nacional Hoge Veluwe, el Hetnoordbrabantsmuseum en Bolduque o Den Bosch, capital del norte de Brabante. Pero sobre todo el Van Gogh Museum de Amsterdam. Entre los tres suman más de una tercera parte de sus pinturas, además de la gran mayoría de sus dibujos y acuarelas, pero pocos saben que también puede convertirse en un insólito guía de Holanda.

La casa en la que nació el artista.
A través de las casi 500 cartas que escribió entonces, además de los apuntes y dibujos que realizó entre 1872 y 1885, nos descubre su vida, sus pensamientos íntimos y sus intereses, pero también cómo era esa Holanda que se recorrió de forma incansable. Todo ello se puede descubrir, reunido en un solo volumen, en el recientemente publicado Gran Atlas de Vincent Van Gogh. Se sabe que vivió de forma estable en nueve lugares, desde los cuales viajaba de forma intermitente por el resto del país, habiéndose identificado medio centenar de localizaciones y eso, sólo teniendo en cuenta las obras que nos ha dejado.

Sus primeras cartas las escribe desde La Haya en 1872, donde trabajaba como aprendiz en Goupil & Cie, una de las empresas de venta de arte más prestigiosas, de la que su tío era socio. No sólo nos ha dejado descripciones detalladas de los alojamientos que tuvo (uno de sus primeros dibujos es precisamente del barrio de Shenkweg, donde tuvo su primer estudio), los lugares donde solía ir (nos cuenta lo mucho que disfrutaba comprando grabados a los hermanos Blok en el Binnenhof), sino también dibujos de lugares concretos, como una vista desde Lange Vijverberg o sus impresiones de un museo como el Mauritzius, donde iba para admirar las obras de Vermeer.

Los populares canales

Más adelante volvería en numerosas ocasiones a La Haya. Todavía permanece en pie el edificio donde compraba su material de trabajo, en Molenstraat 5, como el hostal Kosthuis nº1 en Assendelftstraat 16. También se puede ver el pintoresco edificio conocido como Hofje van Nieuwkoop que albergaba, en aquella época, la sociedad de artistas Puchri Studio, de la que fue miembro, permitiéndole utilizar sus dependencias y modelos. Por otra parte, le gustaba mucho el mar y frecuentantaba Scheveningen, lleno de barcos y gente trabajando.

Guía para una ruta del pintor en bici.
Varios de sus amigos pintores tenían allí su estudio. Uno de los pocos encargos que recibió en vida fue precisamente realizar 20 dibujos a tinta de La Haya y su entorno, que entregaría en 1883. De su visita al Panorama Mesdag nos ha dejado este emocionante comentario: «Descubrirlo ha sido la sensación más hermosa que he tenido en mi vida». Se trata de la pintura panorámica cilíndrica del siglo XIX más antigua que se conserva en el mundo. Muestra las dunas y el puerto de Scheveningen. Se ha restaurado recientemente y permite revivir la sensación que tuvo Van Gogh al verlo por primera vez.

Con Amsterdam no tuvo una relación tan intensa pero a través del medio centenar de cartas que escribió a su hermano entre 1877 y 1878 y, luego en 1885, conocemos el ambiente del puerto y los astilleros donde Jan Van Gogh, uno de sus tíos, ejercía cómo director. Allí vivió durante meses en un edificio que sigue perteneciendo a la Marina Holandesa y donde se ha colocado una placa conmemorativa. También recorremos algunos de los canales más emblemáticos del casco antiguo, como Keizergracht, donde vivía otro de sus tíos, el reverendo Sticker. Su casa, en Geldersekade 77, fue remodelada en 1880 pero si Vincent viviera todavía, no tendría demasiado problema en reconocerla.

Estudiante de Teología

En Prinsengracht solía visitar a su primer gran amor, su prima, Kee Vos. La casa en el número 158 sigue en pie pero no está abierta al público. Pero quizás el aspecto que más le interesa son las iglesias. No hay que olvidarse que estudiaba Teología y pretendía convertirse en pastor. Nos hace un repaso tanto de las más conocidas, como la Oosterkerk, la Zuidekerk cuyo entorno le gustaba en especial, o la Noorderkerk, famosa por contar con uno de los predicadores más influyentes de su época.

Interior de una muestra biográfica en Neunen.
También nos lleva a ver La Ronda de Noche y otros cuadros de Rembrandt en la Trippenhuis, que sigue siendo sede de la Academia de las Artes y de las Ciencias de Holanda, además de a otros museos como el Van der Hoop en Oudemanhuispoort, que albergaba una colección de pintura del siglo XVII. Estas obras terminarían colgadas en el Rijksmuseum que se construye a los pocos años. Van Gogh también pasó temporadas en Dordrecht, cerca de Rotterdam. Allí trabajaba en una librería, aunque siempre encontraría tiempo para realizar apuntes de los paisajes de molinos.

Aunque viajó por toda Holanda, nada es comparable a su vinculación con Brabante. Comenzando por su lugar de nacimiento, Zundert, donde se ha creado un centro de interpretación. Después, en el Palacio Real de Tilburg recibió sus primeras lecciones de dibujo. Y para los ciclistas existe un carril bici de 600 metros realizado con mosaico fluorescente que reproduce su famoso cielo estrellado. En Brabante realizó una tercera parte de su obra. En 1885 se iría a Amberes, camino de Francia, donde pasaría los últimos años de su vida, muriendo en Auvers, cerca de París, el 29 de julio de 1890, hace 125 años.

Fuente: Ocholeguas

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