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¿Estamos preparados para la transformación digital?

  • Son ya varios años los que se lleva hablando de transformación digital y parece que las empresas empresas de todo tipo y tamaño se han dado cuenta de la importancia que tiene la digitalización para su crecimiento futuro.

Poco a poco, las empresas van aceptando que la transformación digital es un elemento vital para su subsistencia y un factor fundamental para poder competir con el resto de empresas de sus respectivos sectores. Ahora, bien, existen diferencias con respecto a lo que ocurría no hace mucho tiempo y es que, antes, las empresas, ante la avalancha de diferentes tipos de informaciones y datos alertando de los peligros que se corrían si no se apostaba por la digitalización, empezaban a contratar y comprar todo tipo de soluciones y servicios sin saber muy bien qué beneficio les iba a reportar. Hoy en día, esa actitud ha cambiado y ahora, antes de embarcarse en un proyecto determinado, se estudian las ventajas que puede proporcionar y sí realmente es necesario para el devenir de la empresa. Tal y como asegura José Manuel Barrutia, Director de Estrategia de Ibermática, la clave reside en que “hace dos o tres años, lo que había, era sobre todo inversión en proyectos digitales y toma de conciencia sobre las repercusiones del nuevo paradigma. En estos momentos, sin embargo, se trata más bien de poner foco y embarcarse en proyectos realistas a la vez que innovadores y que aporten valor al negocio. En ocasiones hay mucha energía, planes y estrategias alrededor de la transformación digital, pero que no acaba de cristalizarse en proyectos específicos que la hagan avanzar dentro de las empresas”.

Lo que está claro es que a la empresa todavía le queda camino por recorrer para llegar al final del trayecto. En general, las empresas están empezando a desarrollar sus proyectos de transformación digital, pero todavía no conocen cómo llevarlos a buen puerto. Frecuentemente se dan dos errores en esa política de abordar la digitalización:

El primer error de todos es considerar que la transformación digital sólo ocupa al departamento de tecnología o a sus productos y soluciones tecnológicas. En realidad, ese cambio afecta a todos los departamentos y por supuesto, también a las personas. Todo el entramado empresarial debe cambiar la concepción que tenía hasta ahora y eso afecta a la forma en la que hasta ahora se trabajaba. Por eso, detrás de este primer error de concepto viene el segundo: creer que la trasformación digital tiene un final cuando en realidad nos encontramos ante un proceso continuo de cambio que es el que permitirá a las empresas adaptarse y competir con el resto de empresas.

En definitiva, la transformación digital representa la reinvención total de una organización en la que, eso sí, la tecnología ocupa un lugar destacado para poder llevarla a cabo. Gracias a ella, y como apunta Carlos García Villate, director de I+D de Lantek, “gracias a la tecnología se logran optimizar la forma de trabajo de la empresa y de sus empleados. Las organizaciones deben actualizarse e implantar nuevas tecnologías, herramientas y plataformas que son cada vez más necesarias en la vida empresarial. Los líderes de la empresa se deben posicionar firmemente a favor de la transformación digital de tal manera que ésta cale a todos los niveles. Se debe transmitir la nueva estrategia de arriba hacia abajo”.

La transformación digital representa la reinvención total de una organización en la que, eso sí, la tecnología ocupa un lugar destacado

Todo ello, sabiendo que se trata de un proyecto que no termina nunca, porque, sin ir más lejos, lo que hoy puede ser novedoso, mañana no. Por eso, Eva Sánchez-Caballero, Business Development Manager de Canon España afirma que “nosotros hablamos de “evolución digital” porque la llamada revolución o transformación digital se produjo hace algunos años, con la llegada de Internet y la accesibilidad a nuevas tecnologías principalmente de movilidad y archivo en cloud. Todas las empresas son conscientes de que evolucionar es una obligación y están poniendo los medios, ya que de ello depende su supervivencia. Hace falta una estrategia clara, un liderazgo definido y la involucración de los empleados como principales motores del cambio”.

Como hemos dicho anteriormente, las empresas están concienciadas de poner en marcha proyectos de transformación digital desde hace tiempo. Aún así hay algunas que todavía no se han puesto a la faena. Sin embargo y lejos de lo que apuntan algunos agoreros, estas empresas que no han iniciado algún tipo de proyecto de digitalización todavía están a tiempo. En este sentido, Cristina Ricaurte, Manager del área de soluciones e innovación en SAP España considera que las empresas tienen que tener en cuenta que “siempre se está a tiempo de poner en marcha la transformación, pero cuanto antes, mejor, fundamentalmente porque seguro que la competencia se está adelantando. La transformación digital consiste en replantearse la experiencia de los clientes, los modelos de negocio, las operaciones para encontrar nuevas formas de proporcionar valor, generar ingresos, y mejorar la eficiencia de los negocios, y todo ello mediante el uso de tecnologías innovadoras. Precisamente, la madurez alcanzada por tecnologías innovadoras como la Inteligencia Artificial o Internet de las Cosas, han hecho que sean más accesibles, por lo que estamos en un momento ideal para dar el salto a la transformación digital”.

Desde la propia multinacional alemana señalan que la estrategia para llevar a cabo un proceso de transformación digital en cualquier organización debe empezar por la digitalización de la experiencia de sus clientes. Y es que, según un estudio de la propia SAP para conocer cuáles eran las características de las empresas que están liderando la digitalización, se señala que el 92% de las compañías habían puesto el mayor foco en el cliente. “Al digitalizar la experiencia del cliente, debemos crear un backoffice acorde, que permita extraer todo el conocimiento de esa información, predecir comportamientos y su impacto en el negocio. Para lograrlo hay que seguir cinco pasos: el primero es involucrar y formar a los directivos, asegurarse de que se comprometen con el viaje hacia la digitalización porque sin su implicación será imposible ejecutarla. El segundo es centrarse en proyectos tangibles y sostenibles, poner en marcha un programa piloto que luego se pueda escalar al resto de la empresa. El tercero es alinear presupuesto y recursos. Impulsar una cultura de innovación es fundamental para tener éxito en la transformación: atraer talento digital y fomentar la innovación para impulsar la transformación a lo largo de todo el camino. El último paso es crear una plataforma de datos y generar las competencias necesarias para poder tratarlos. De esta forma, podremos tener una visión única de los datos y conectar en tiempo real datos, tecnologías y aplicaciones empresariales para convertirse en una empresa inteligente”, concluye Ricaurte.

Planificación

Para que la transformación digital en una organización tenga éxito, es imprescindible que la junta directiva de la empresa esté comprometida con su realización. Ya no es sólo algo que es exclusivo del CIO y su departamento. El CIO juega un nuevo papel y tiene que ser un referente durante el tiempo que dure el proceso, pero para ello debe contar con el compromiso de los máximo ejecutivos del resto de departamentos de la empresa.

Lo fundamental, como ocurre en casi todos los apartados de cualquier decisión empresarial, es realizar una buena planificación de lo que se quiere conseguir. Desde Microsoft se asegura que “cuando una empresa decide apostar por el universo 4.0., no solo tiene que tener en cuenta la implementación de la tecnología en su negocio, sino que también tiene que tener muy presente la idea de compartir su uso y múltiples ventajas entre todos los empleados para crear una cultura digital. Un escenario que en algunas ocasiones puede generar ciertas reticencias, pero si desde un principio se cuenta con los apoyos y las herramientas adecuadas, es muy fácil de instaurar para disfrutar de grandes ventajas como: automatización de procesos para eliminar tareas repetitivas, recibir un mayor conocimiento del negocio a través del poder del dato y el potencial de la Inteligencia Artificial, fomentar la colaboración de los empleados y mejorar los índices de productividad y la experiencia con el cliente”.

Vamos con datos. Según los datos recogidos en la Radiografía de la Pyme 2018 elaborado por Sage, solo el 19% de las pymes dispone de un plan establecido para abordar el proceso de digitalización – este dato baja hasta el 14% en el caso de los autónomos y las micropymes – y solo el 53% tiene un presupuesto asignado. Esto, lo que nos dice es que las empresas que planifican bien su evolución a la digitalización son una minoría. El proceso de transformación digital de una empresa es una inversión a medio y largo plazo que, siempre, debe responder a un plan estratégico orientado a la mejora de la captación y retención de los clientes. Este plan de negocio ha de estar alineado con los objetivos corporativos, contar con un presupuesto asignado e implica un cambio de modelo de negocio y cultura de la compañía. A nivel de inversión, el plan debería contemplar el apartado digital con una inversión mínima del 5% sobre las ventas, sin contar las inversiones en hardware.

Más datos, que reflejan cómo las empresas todavía no saben qué hacer cuando se les habla de transformación digital. Según el informe “Una transformación digital incompleta” realizado por ICEMD, el Instituto de la Economía Digital de ESIC Business & Marketing School, las empresas españolas identifican la oportunidad del impacto positivo a corto plazo que proporcionan las tecnologías digitales, y están lejos de entender su potencial disruptivo. Muchos directivos consideran que la transformación digital es simplemente una revolución tecnológica. Según ellos, su importancia radica en el impacto en la productividad, las reducciones de costes y los nuevos productos que pueden crearse basados en los mismos. Este concepto, bastante extendido, resulta minimalista y aunque tiene un impacto positivo en el negocio, resulta limitado, cortoplacista y se refleja en los objetivos que las empresas persiguen con la transformación digital. Lo que más preocupa a los directivos es la velocidad de reacción al cambio: no solo es el motivo más citado (82%), sino el más valorado como crítico para la empresa (un 42% de menciones, casi el doble que el resto de las menciones que han sido valoradas como crítico). Estos datos parecen reflejar una clara conciencia de que el ritmo de cambio de los consumidores es un reto para la empresa, que debe reducir sus ciclos de innovación y acelerar el ritmo de lanzamiento de nuevos productos.

Las empresas todavía no saben qué hacer cuando se les habla de transformación digital

Siguiendo con el informe, la transformación digital es un proceso de cambio que afecta a toda la organización y cuyo éxito requiere no sólo de la incorporación de nuevas tecnologías sino –y esto es más difícil de gestionar y controlar- de cambios en actitudes y comportamientos al nivel de toda la organización. Los directivos afirman que un 54% de las organizaciones cree que la transformación digital es un cambio profundo que afecta a toda la organización; un 29% piensa que es aprovechar las nuevas tecnologías digitales y el 18% restante una forma de responder a los nuevos hábitos de los consumidores.

Las empresas, por tanto, tienen que tener una estrategia definida para llevar a cabo una correcta digitalización. En este sentido, Laura de la Torre, Directora de Digital Customer Experience & Business Transformation de Wolters Kluwer Tax & Accounting, afirma que “la estrategia debe ir orientada a lograr poner al cliente en el centro de la organización. El objetivo de cualquier empresa es atraer a sus clientes a través de sus productos y/o servicios, conseguir fidelizarlos y así monetizar el negocio. Es sumamente complicado de obtener este resultado si no se tiene información de lo que estos clientes quieren. Lo que marca la diferencia de la transformación digital es que hasta ahora no se tenían los medios para poner al cliente en el centro. Saber cuáles son sus gustos e intereses, entender de qué forma prefiere comunicarse con nosotros o identificar cuáles son sus prioridades es información vital para las empresas. En el fondo, la transformación digital va de personas, de identificar sus necesidades y ser capaces de anticiparlas. Y no va solo de clientes, también va de crear relaciones y generar emociones. Para aquellas empresas que todavía no se han digitalizado, el consejo es que empiecen ya. La digitalización es un cambio en la sociedad que atañe a absolutamente todos los sectores. Si bien no es tarde para acometerla, sí es necesario embarcarse cuanto antes en esta aventura o probablemente otro les adelantará sin esperarlo”. Por su parte, Luis Pardo, CEO de Sage en España cree que “hoy en día, las empresas se desenvuelven en un entorno muy cambiante. Se trata de un contexto marcado por la hiper competitividad. Si hace medio siglo, la vida media de las empresas del S&P 500 era de 60 años, hoy se ha reducido a 15. La digitalización es la clave para que las compañías puedan ser competitivas en este escenario y no, todavía no es tarde para empezar este camino. Al final, todo pasa por que los máximos responsables de la empresa lideren el desarrollo de una cultura de la innovación e impulsen el cambio de paradigma a través de la cultura empresarial. Como decía antes, contar con un plan de negocio digital es vital para que las empresas planifiquen su transformación y se adapten a esta nueva realidad”.

Los temidos costes

Aunque necesaria, implementar un proceso de transformación digital tiene un coste y eso supone un coste para la empresa que, en algunos casos, no se puede permitir. En principio, este tampoco en un freno importante puesto que, nuevamente, la tecnología se pone de su lado: por ejemplo, los modelos en la nube que permiten el pago por uso hacen que iniciar cualquier tipo de proceso sea más económico que hace unos años. Por tanto, hay que decir que además de tratarse de una inversión necesaria y obligatoria, el coste no es tan alto como pudiera parecer y con un ROI muy rápido. En opinión de Carlos García Villate, director de I+D de Lantek, “la transformación digital supone, además de un cambio de cultura, la realización de inversiones en tecnología. En este aspecto, las empresas tienen que saber que toda inversión debe estar guiada por la estrategia y cada organización tiene que diseñar su propia estrategia. La implementación de la estrategia debe llevar asociada un ROI. La transformación digital está relacionada directamente con la eficiencia de los procesos. Estrategia más eficiencia es igual a retorno de la inversión”.

Es decir, si se carece de una estrategia a seguir se incrementará el gasto y por supuesto no se producirá ese ansiado retorno de la inversión. Y ese parece ser el principal problema de las empresas a la hora de abordar los proyectos de transformación digital: que al carecer de un plan definido claro, el coste se dispara y por ello, muchas empresas consideran que abordar un proceso de este tipo requiere de grandes costes. Como muestra, un botón: según el estudio de ICEMD, un 88% de los directivos consultados consideran que el presupuesto destinado a la transformación digital en la empresa es la principal barrera para la transformación digital. Si la transformación digital se considera algo estratégico, del que puede depender el futuro de la empresa, hará falta un presupuesto ambicioso. Sin embargo, solo el 9% de los casos confiesa estar en esta situación.

Al final, y como asegura, Javier Mateos, Director Estrategia Digital en Ciber Experis, “desconocer los beneficios de la transformación digital siempre puede suponer un freno para las empresas y ver cualquier coste asociado a esto como alto o innecesario pero lo realmente peligroso es que si no se afronta esta transformación ya no importará el ROI ya que el riesgo de desaparecer se incrementará de forma exponencial”.

De todas maneras, el coste empieza a ser un elemento que cuenta menos como freno. Al menos, así lo ve el directo de estrategia de Ibermática para quien el coste de una inversión en un proyecto de transformación digital “cuenta cada vez menos, ya que es claro que no se trata de una moda o necesidad artificial, sino que existe un nuevo modelo de relación cada vez más valorado y que se desarrolla de manera importante. El ROI es una combinación de retención y captación de clientes, cross-selling, imagen de marca, perfilado y conocimiento del cliente, fidelización de empleados, acceso a talento, etc”.

No sólo tecnología

La transformación digital no es algo que sea sólo tecnológico. Como ya se ha mencionado, es un proceso que abarca a todos los estamentos de una empresa. Un proceso que afecta a la totalidad de empleados y a sus formas de trabajo. Se trata por tanto, más que de una revolución digital, una revolución empresarial. La era digital pasa por transformar tres de los pilares de la empresa: personas, procesos y tecnología. En este sentido, desde Wolters Kluwer, Laura de la Torre afirma que “en relación con las personas, lo que más facilita la digitalización es contar con perfiles que no tengan miedo a salir de su zona de confort. La era digital acaba de empezar, queda mucho recorrido, y lo importante no es entender el ahora, sino adaptarse a lo que vendrá. Es por ello que es crucial contar con personas sin miedo a los retos ni a los cambios y dispuestos a no dejar de aprender nunca. En cuanto a procesos, se deben simplificar y automatizar. Es decir, una de las garantías para que los otros dos pilares se sostengan es que la compañía se embarque en la optimización y transformación de sus procesos de negocio y, por último, la tecnología es claramente la pieza clave para culminar con éxito una transformación digital”.

La transformación digital es un proceso que abarca a todos los estamentos de una empresa

Según un estudio reciente de Capgemeni, solo el 5% de los altos directivos considera que su organización es digital y esta cifra baja hasta el 0% en el caso de los empleados. Además, según la radiografía de pyme de Sage, el 69% de las empresas reconoce que no tiene personal con habilidades digitales. Por ello, el CEO de esta multinacional considera que “el equipo de dirección debe ejercer un liderazgo digital que entienda este nuevo entorno empresarial y sus exigencias y debe apostarse por la formación a todos los niveles para que los empleados adquieran las capacidades digitales necesarias”. Por su parte, Cristina Ricaurte cree que “lo primero que tiene que hacer la empresa es pensar dónde quiere estar, imaginarse cómo quiere que sea su negocio, repensar sus procesos, su modelo de negocio, y una vez que tenga clara esa idea, deberá buscar un partner de confianza que le ayude a encontrar la mejor tecnología para lograr su objetivo. Otro aspecto relevante de todo proyecto de transformación digital es la experiencia de usuario: el 70% de los proyectos de digitalización fallan si no hay adopción del usuario. Por tanto, la tecnología debe ser relevante para el usuario”.

Al final, y como afirma el portavoz de Ibermática, “ cualquier proyecto tecnológico requiere una adecuada gestión del cambio, impulso, capacitación y adaptación; de otra forma, muchas veces los proyectos fracasan en su adopción o no tienen en cuenta las necesidades reales de los usuarios o clientes. En el caso de la transformación digital, además, tiene especial relevancia la agilidad, en el sentido de además realizar pruebas de concepto que validen las expectativas del usuario y exploren diferentes tecnologías que evolucionan rápidamente”.

El papel del CIO

Uno de los departamentos que más importancia tiene en cualquier empresa es el de tecnología y todas las miradas se dirigen a su máximo responsable: el CIO. El error que cometen muchas compañías reside en que la tarea de llevar a buen puerto ya no es exclusiva de él. La digitalización abarca a todas las áreas de la empresa y a sus máximos responsables. Se trata de una tarea conjunta. Por eso, el rol que ha jugado el CIO hasta ahora en el engranaje de una organización debe cambiar de forma radical. Tal y como asegura el portavoz de Lantek, “el papel que juega la dirección es clave en todo proceso de transformación digital. En muchas organizaciones el CIO o el responsable de transformación digital tiene que ser la palanca que ponga en marcha el proceso. Toda estrategia de transformación digital tiene que estar acompañada de un retorno de la inversión claro y estos en ocasiones no es fácil de explicitar en empresas que llevan muchos años de actividad y que tienen cierta inercia”.

Según el estudio de ICEMD, la transformación digital usa la tecnología, pero son las personas quienes la realizan. El éxito de la transformación digital dependerá más de cómo se haya gestionado a las personas que de la tecnología en sí misma. Y el éxito profesional del CIO estará supeditado a cómo gestione sus relaciones con ellas. El CIO ha de hacerse cómplice de su CEO y ser consciente de que hay un mundo más allá del departamento de TI con el que cada vez más necesita estar integrado; y con el que tiene más cosas en común de las que le separa, aunque un día a día lleno de incidencias con ellos pudiera hacerle creer lo contrario. Según ese informe, un 52% de los CIO dice que existen tensiones entre TI y el resto de las áreas y un 43% admite que no se le tiene en cuenta como referente tecnológico ni se respeta su visión.

Algo está cambiando en el engranaje de las empresas y la nueva generación de CIO se encuentra cada vez más cerca de la alta dirección e interviene en los planes estratégicos. En las grandes compañías además están muy próximos a los nuevos CDO o los responsables de Innovación e incluso de Experiencia del cliente. Para la portavoz de Canon “esto supone que los nuevos CIO aportan el valor de una forma medible y consistente. Por eso es fundamental contar con un socio de confianza y con experiencia en proyectos de transformación digital que pueda acompañar a la organización durante todo el proceso, además de asesorar sobre la optimización y simplificación de procesos, las soluciones más pertinentes y útiles en cada caso, así como proporcionando una visión de crecimiento a medio y largo plazo”. Por su parte, Cristina Ricaurte de SAP considera que “El CIO debe ser el director de orquesta de la digitalización. Es cierto que hay compañías que por su trayectoria son más reacias a iniciar la transformación, pero cada vez son menos. Ahora mismo estamos inmersos en una vorágine en la que la mayoría de las empresas tiene claro que quiere digitalizarse. En mayor o menor medida, pero quiere iniciar el camino. Y cada vez se da más la circunstancia de que los diferentes responsables de departamento quieran liderar la iniciativa de transformación de su negociado. El papel del CIO, por tanto, es doble, por un lado, debe evangelizar y animar a la organización a poner en marcha estos proyectos y, por otro lado, asegurarse de que los directivos tienen la formación y la información adecuada para decidir qué se hace y cómo se hace. Es la figura que debe poner orden en ese caos. Una vez que se ha tomado la decisión de iniciar el camino, es el CIO el que tiene los conocimientos adecuados para decidir cuál es la tecnología óptima para sustentarlo”.

Un punto importante a tener en cuenta es que para poder llevar a cabo un proyecto de digitalización de forma exitosa se debe formar e informar a los empleados, por lo que, por ejemplo, el departamento de recursos humanos juega un papel fundamental. La transformación digital requiere de un esfuerzo integral y coordinado. Requiere supervisión, orientación y políticas, y estas políticas deben ser enseñadas. Por eso, la figura del CIO goza de un especial protagonismo en tanto en cuanto son los responsables de liderar la creación de políticas y los esfuerzos de educación. Para ello y tal y como afirman desde Ciber Experis, es clave que el CIO o el CDT formen parte del Comité de Dirección y participen de forma proactiva en el diseño de la estrategia de la compañía. Han pasado de dirigir un proceso soporte a ser uno de los procesos core que más ayude al modelo de negocio de las empresas”. Finalmente, desde Microsoft afirman que los CIO juegan un papel crucial. Y es que, al haber dado un giro a sus funciones en los últimos años, se posicionan como el directivo con las capacidades más adecuadas para liderar los planes de digitalización de las empresas. Al ser los grandes conocedores de las ventajas que brinda la tecnología, son también quienes muestran un mayor interés por transformar el puesto de trabajo a través de la movilidad, tal y como ha revelado un estudio reciente de Microsoft elaborado por IDC, en el que el 45% de los CIO’S encuestados indicó que estas dos cuestiones fueron la principal prioridad de inversión en sus organizaciones en 2017.

Tendencias

Siguiendo el estudio de Microsoft, en él se afirma que las compañías deben invertir más en herramientas como la mensajería instantánea, las redes sociales, cuya ratio de uso actual en las empresas españolas, según el estudio, es de apenas un 30,5%; las apps móviles -31,3%- o comunicaciones unificadas avanzadas. De hecho, el 45% de los CIOs españoles entrevistados indica que los dispositivos en el puesto de trabajo y la movilidad eran ya la principal prioridad de inversión en el 2017.

Y todo ese proceso de digitalización debe hacerse garantizando la seguridad y la privacidad de los datos de los usuarios. La seguridad y el cumplimiento normativo son de los principales factores para seleccionar una plataforma de colaboración. Aplicar la normativa de protección de datos (GDPR) puede convertirse en una oportunidad para optimizar la gobernanza de los datos e incluso adquirir ventajas competitivas.

La digitalización ha permitido que sociedad lo quiera todo “ya” y “desde cualquier lugar”. Ese “ya” implica optimización de procesos e implementación de nuevas tecnologías como chatbot, AI o RPA. El “desde cualquier lugar” requiere tecnología disponible en dispositivos móviles. En este sentido, Laura de la Torre de Wolters Kluwer cree que “los clientes son más exigentes que nunca: quiero salir a la calle y que el taxi me esté esperando, quiero recibir mi pedido online en mi casa el mismo día, quiero que me traigan la compra a domicilio, quiero clicar un botón y ver los resultados de mi empresa o poder realizar la nómina de mis clientes. La transformación digital está revolucionando la mayoría de sectores, entre otros la restauración (Just eat/Deliveroo/Uber eats), el automovilístico (Lift/Uber/Waymo), el turístico (Tripadvisor/Aribnb/Trivago), el textil (Asos/Zalando/ShopStyle), y por supuesto el nuestro, el de software. En nuestra opinión, la tendencia a medio plazo se centrará en mejorar la experiencia de usuario, que aún tiene mucho recorrido. Por todo ello, es importante crear un óptimo customer journey, invertir en una estrategia de UX potente e ir midiendo el nivel de satisfacción de nuestros clientes a través del NPS (Net Promoter Score) para seguir evolucionando.

Más datos. Según la Radiografía de la Pyme 2018 de Sage el 80% de las pymes necesitará ayuda externa para la puesta en marcha del proceso de digitalización del negocio. Por ese motivo, una de las tendencias que se observa entre las empresas pasa por contratar talento digital ya que va a ser necesario para abordar la transformación digital con garantías de éxito. Además, la portavoz de Canon señala que “Hay algunas tendencias muy evidentes. Por un lado, la movilidad y los entornos cloud se convertirán en omnipresentes para garantizar la disponibilidad y la inmediatez del acceso a la información. Por otro lado, es cierto que el Big Data es una evidencia, pero nosotros apuntamos a la inteligencia de los datos. Vivimos en un mundo en el que el crecimiento de estos es impresionante. Tener más información no necesariamente significa estar más informado, por lo que un contenido sin explicación y sin objetivo carece de valor. La información tiene que tener un sentido y fundamentalmente debe de servir para acelerar la toma de decisiones, no olvidemos que vivimos en la cultura de la inmediatez”.

Finalmente, Cristina Ricaurte asegura que “una de las grandes tendencias que veremos a medio plazo es el aumento de la gestión de la experiencia. Se trata de una nueva corriente que integra los datos de la experiencia de los clientes con los datos de las operaciones de negocio, de forma que se obtiene una visibilidad completa del negocio: conociendo cómo se sienten los clientes con respecto a la compañía y analizando el impacto que puede tener en las operaciones. En el ámbito cloud, veremos una aceleración en el uso de ERPs basados en esa modalidad y cómo las arquitecturas van evolucionando para poder integrar mejor los datos de terceros. De hecho, esta es una de las grandes tendencias de futuro: la creación de aplicaciones y plataformas que puedan trabajar de forma integrada, independientemente de quien sea su fabricante, para que las empresas puedan extraer todo el valor de los datos y evitar que se creen silos. En Inteligencia Artificial veremos cómo crecerá la extensión de los sistemas de reconocimiento de voz y los bots conversacionales, también de la automatización robótica de procesos y de una mayor colaboración hombre-máquina: los robots incrementarán su presencia en las organizaciones y en nuestro día a día y seres humanos y robots colaborarán estrechamente y sin problemas. Los sectores y escenarios de aplicación de blockchain aumentarán e incluirán la negociación de contratos, la cadena de suministro extendida, así como los servicios sanitarios y financieros”

Fuente: revistabyte.es

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