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España pone a rodar el AVE del desierto

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Talgo del AVE del Desierto de Arabia Saudí.

El AVE del desierto, el mayor contrato internacional logrado nunca por un consorcio español, dará en los próximos días las primeras señales de superar sus momentos más críticos, los provocados el pasado mes de diciembre por la inquietud del Gobierno saudí acerca del cumplimiento de plazos en el proyecto y la brecha abierta entre las empresas que forman el consorcio.

Talgo envió precisamente en diciembre a Jeddah una unidad de su modelo 350 que en breve rodará por la infraestructura desplegada en el desierto. Será la primera vez que un tren de alta velocidad se mueve en Arabia Saudí desde la adjudicación del contrato en 2011 y será el primer AVE español en rodar fuera de España en la que será la primera prueba con el tren que unirá los 453 kilómetros que separan Medina de La Meca en una hora y 50 minutos a partir de 2016.

Teniendo en cuenta las tensiones vividas en el seno del consorcio liderado por el Ministerio de Fomento a cuenta de los retrasos en las obras y las amenazas del Gobierno saudí de rescindir el contrato de 6.700 millones de euros si no se demostraban avances, la prueba del AVE del desierto es mucho más que un test. Es todo un respiro para la imagen exterior de las empresas españolas afectadas, del propio Gobierno y del rey Juan Carlos, que empeñó toda su influencia en la monarquía del Golfo para lograr el contrato.

Las pruebas se realizarán en uno de los seis tramos en los que se divide la obra. En concreto, en el tramo cuatro, que mide unos 110 kilómetros y es el más largo de la obra. Fue entregado en abril de 2013 al grupo OHL por el consorcio franco chino que construye la plataforma de la infraestructura y cuenta ya con la conexión de vías y catenaria ya realizada. Además, dispone de un taller provisional adonde se ha trasladado el Talgo 350 para realizar las pruebas estáticas previas a las dinámicas.

Fuentes conocedoras del proceso indicaron que una vez concluídas las pruebas en el taller, el tren saldrá al resto del tramo para realizar un test dinámico. Será la primera vez que un tren de alta velocidad surque el desierto, donde el desgaste y la acumulación de arena son los principales desafíos técnicos.

En cuanto a los políticos, debería servir para calmar los ánimos del ministro de Transportes saudí Abdullah bin Abdulrahman Al Muqbel, que desde su nombramiento en diciembre ha presionado al consorcio español, hasta el punto de hacer caer al principal responsable del proyecto conjunto para sustituirlo por el actual, Santiago Ruiz, un hombre con gran experiencia en la ejecución de proyectos de infraestructuras en el país árabe. Su propuesta y nombramiento a cargo de la ministra Ana pastor, debió contar con el plácet de su homólogo árabe.

La puesta en marcha de los primeros kilómetros de AVE español en el desierto ha costado grandes esfuerzos y no pocas discusiones en el seno del consorcio español especialmente en el área de construcción, donde los grupos OHL y Copasa lideran los trabajos.

Los retrasos acumulados ya provocaron una advertencia formal por parte del Gobierno saudí y ambas empresas llevaron su disputa al ámbito público. Ruiz recibió el pasado mes de febrero poderes ejecutivos para actuar en nombre de todo el consorcio, lo que serenó los ánimos entre los socios y calmó los ánimos del cliente.

Pero en una obra de la escala del Haramain High Speed Rail, resuelto un problema puede surgir otro. Cuando lo relacionado con la construcción de la vía parece enderezarse, los retrasos en la entrega de talleres de mantenimiento que Renfe debía haber concluido y que han disparado de nuevo las tensiones con Al Muqbel y también en el seno del consorcio. La imagen del tren ya rodando en los próximos días ayudará a dejarlos en segundo plano.

Según las últimas previsiones del proyecto, ya en verano se sumará al tramo cuatro el número cinco y en octubre el seis. Con los kilómetros del tramo tres que se construyan para entonces, a finales de año el consorcio español podrá presentar a su cliente todo un corredor con sus estaciones ya construídas de más de 270 kilómetros de alta velocidad, equivalente al 60% del proyecto. Se cumpliría así con los plazos pactados. Pero no por ello es previsible que se alivie la presión. Quedarían por acabar los tramos 1 y 2, que son los que conectan La Meca al resto del trazado. Según fuentes consultadas, estos tramos no han sido aún recibidos por el consorcio español, así que es imposible establecer plazos.

Fuente: El Mundo

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