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El nuevo tipo de neuronas que podría guardar la clave de la mente humana

Reconstrucción digital de la célula en el cerebro humano. TAMAS LAB / UNIVERSIDAD DE SZEGED

El hallazgo ayudará a los investigadores a desarrollar modelos más precisos del cerebro humanoRafael Yuste: “Dentro de unas décadas podremos leer la mente humana”

Los científicos las han bautizado como escaramujos (en inglés rosehip) por su similitud con el fruto del rosal. Es un nuevo tipo de célula cerebral exclusivamente humana; no se ha observado ni en ratones ni en ningún otro animal cuyo cerebro haya sido estudiado en un laboratorio. Este nuevo tipo pertenece a una clase de neuronas conocidas como inhibidoras, que frenan la actividad de otras células nerviosas y que juegan un papel fundamental en el equilibrio de este órgano. De acuerdo con sus descubridores, sus delgadas prolongaciones (o axones) forman alrededor de su centro densos haces que, vistos al microscopio, se asemejan a los de una rosa después de que se hayan desprendido sus pétalos.

“Todavía no entendemos qué es lo que hace que el cerebro humano sea tan diferente”, señala Ed Lein, investigador del Instituto Allen de Neurociencia en Seattle y responsable de la investigación, “pero estudiar las diferencias celulares es un buen punto de partida y ahora tenemos nuevas herramientas para hacerlo”, añade. Este lunes Lein y sus colegas publican su hallazgo en un artículo de la revista Nature Neuroscience en el que desvelan los detalles de esta nueva pieza que debe ayudarnos a comprender mejor el funcionamiento de la mente.

“Lo que parece una característica única de estas neuronas es que sólo se unen a una parte muy específica de su pareja celular, lo que indica que están controlando el flujo de información de forma muy especializada“, explica Gábor Tamás, neurólogo de la Universidad de Szeged en Hungría y coautor del trabajo. “Si comparamos las neuronas inhibidoras con los frenos de un coche, este nuevo tipo haría que éste se detenga en puntos muy determinados del camino”.

De confirmarse el hecho de que estas células son una característica únicamente humana, tendría una gran relevancia para la investigación ya que permitiría vencer las limitaciones inherentes a tener que trabajar con cerebros de pequeños animales. “Muchos de nuestros órganos pueden ser analizados a través de un modelo animal”, explican Tamás, “pero lo que nos diferencia del resto de especies es la capacidad y el rendimiento de nuestro cerebro: eso es lo que nos hace humanos”. Ahora uno de los próximos pasos del equipo será buscar este tipo de neuronas en personas con trastornos neuropsiquiátricos, para comprobar si presentan alteraciones.

Atlas cerebral

En la actualidad los investigadores del Instituto Allen, creado por el cofundador de Microsoft Paul Allen, están desarrollando un atlas sobre los procesos de maquinaria molecular del cerebro. Utilizando órganos de personas recientemente fallecidas, donados por sus familias, analizan el cerebro a través de resonancias magnéticas (RM) de alta resolución, generando un mapa tridimensional. Después las muestras físicas se dividen en secciones microscópicas que se analizan al microscopio en planchas de vidrio.

En este estudio los investigadores han utilizado muestras de tejido cerebral de dos hombres de 50 años. Concretamente analizaron secciones de la capa superior del córtex, la región más externa, a la que se atribuyen funciones clave, como la conciencia, y que en el ser humano es una región mucho mayor que en el resto de animales. “El córtex es la parte más compleja del cerebro y, generalmente, se acepta que es la estructura más compleja de la naturaleza”, afirma Lein, cuyo laboratorio se centra en el estudio del conjunto de genes que hacen que las neuronas humanas sean tan diferentes a las de otras especies.

Por otra lado, en Hungría los investigadores de la Universidad de Szeged descubrieron que este nuevo tipo de neuronas forman sinapsis -conexiones encargadas de transmitir mensajes- en colaboración con otra variedad de células cerebrales, las piramidales, y que todo el proceso se desarrolla en otra región del córtex. Los autores subrayan que éste ha sido uno de los primeros estudios en neurociencia en el que se han combinado diferentes enfoques para estudiar los tipos de células: en concreto el análisis genético de la institución americana y el estudio de formas e impulsos eléctricos del centro europeo.

Ffuente: http://www.elmundo.es/

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